Continuamos con las fotos y testimonios de la peregrinación a Medjugorje del grupo de jóvenes profesionales que tuvo lugar del 1 al 7 de agosto de 2026.
¡Gracias chicos por compartir vuestra experiencia y sobre todo por seguir al Señor y a su Madre!
Si te piden que pienses en un Santuario Mariano, quizás pensemos en Lourdes o Fátima, sitios tranquilos, llanuras con posibilidad de encontrar sombra y poder recogerte. Sin embargo en Medjugorje la Virgen nos coloca en medio de tierra y montes y lo que al principio me parecía una incomodidad resulto ser un instrumento para poder vivir la peregrinación como el Señor quería. La vida no siempre es un camino sencillo pero Ella siempre nos da armas para seguir luchando, nos da 5 piedritas para vencer el mal, como las 5 piedras de David para derrotar a Goliat. Estas armas espirituales son: la oración del corazón (el Rosario), la Eucaristía, la lectura de la Biblia, el ayuno y la confesión mensual.
Sin duda es Tierra de María, se conoce a Medjugorje como el confesionario del mundo e impresiona ver a tanta gente alcanzar misericordia. La Reina de la Paz nos ofrece un lugar donde poder abandonar nuestras miserias y vivir la fe con alegría, sumergirse en la entrega de la parroquia del pueblo.
La Virgen en todos sus mensajes agradece la respuesta a su llamada y yo solo puedo agradecerle a Ella este regalo de peregrinación.
Irene
Los días vividos en Medjugorje han sido un regalo. Antes de la peregrinación varias personas me dijeron que si íbamos, era porque la Virgen nos había invitado. Por ello, estamos también seguros de que el tiempo previo al viaje el Señor nos estaba preparando y nos esperaba con ansias.
En aquel humilde pueblo hay unos videntes que ven a la Virgen cuando se les aparece. Como ocurría con los niños de Fátima o Lourdes, las otras personas de su alrededor ni la ven ni la oyen. Aún así, Ella está entre todos ellos, sus queridos hijos. Unos lo saben porque lo perciben a través de los sentidos y otros por la palabra de los primeros. Durante varios días he tenido esto en mente.
Me ha servido para recordar la presencia real de Dios y su Madre (que siempre está con Él) en la Eucaristía. San Agustín expresa que al contemplarla se equivocan la vista, el tacto y el gusto. Con esto, Medjugorje me ha hablado de la verdadera existencia del Señor en el Pan y en nuestras vidas. Él permanece fielmente a nuestro lado como nos ha prometido.
Por otro lado, acabo agradecida por haber estado allí y por la excelente compañía. En estos días Dios ha mostrado su grandeza a través de pequeños actos. Se ha dado a conocer en el silencio de los detalles del día y en la fraternidad. Ahora queda guardar todas estas cosas en el corazón para que den fruto. Así nos lo ha enseñado María.
Clara




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