El pasado sábado 6 de junio de 2026 los jóvenes de la parroquia, acompañados de nuestros sacerdotes, seminaristas y algunas catequistas se desplazaron para vivir una jornada muy especial.
Por la mañana estuvieron en el Encuentro de jóvenes de la Diócesis de Getafe con D. Ginés y por la tarde ir a la Vigilia de oración con el Santo Padre.
La mayoría de ellos durmieron en Madrid, en el crecano colegio de los agustinos, para también participar al día siguiente el la Misa que ofreció el Papa en la plaza de Cibeles.
Tenemos muchas fotos para compartir y el testimonio de Blanca ¡Gracias!
El pasado sábado 6 de junio, un buen grupo de jóvenes de nuestra parroquia tuvimos la suerte de unirnos al Papa y a la Iglesia que camina en España en la vigilia de oración.
Andrés, Pilar y yo tuvimos el privilegio, además, de poder disfrutar de un sitio muy cerquita del Papa para vivir este momento. Las horas previas fueron un poco duras por el calor y la espera, pero en cuanto vimos al Papa se nos olvidó el cansancio que teníamos. La alegría que él expresaba al vernos la transmitía por donde pasaba: un rostro sereno, humilde y contento de compartir tiempo con nosotros, deteniéndose sin prisas a bendecir a los niños y mirando con el corazón a cada joven que le saludaba con efusividad.
Puedo decir que he experimentado una profunda alegría de ser cristiana, de pertenecer a la Iglesia y de tener un Padre que vela por mí en cada momento, que “conoce bien mi voz, que me escucha y me responderá”, como nos decía el Papa León al dirigirse a nosotros.
El momento de oración que pudimos vivir fue muy especial. Podría parecer que, con tanta gente y en la calle, llegar a rezar resultaría casi imposible; pero nada más lejos de la realidad: se hizo un profundo silencio que nos puso cara a cara con el Señor. Ver al Papa tan cercano a Dios y tan sencillo a la vez me ha permitido reconocer en él la voz de Dios hablándome a mí en mi vida, en mis circunstancias concretas.
Tras estos días, siento mío el grito popular: “¡Esta es la juventud del Papa!”. ¡Gracias, Santo Padre! ¡Y muchas gracias a Dios y a nuestros sacerdotes por regalarnos esta experiencia inolvidable!
Blanca.
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