Celebración de la Misa Crismal

En la mañana del Martes Santo, 31 de marzo de 2026, se ha celebrado la Misa Crismal en la Catedral Santa María Magdalena, presidida por nuestro obispo de Getafe, Mons. Ginés García Beltrán, acompañado por el obispo auxiliar, Mons. José María Avendaño y el el obispo emérito, Mons. Joaquín María López de Andújar.

Además, han participado los vicarios episcopales, ente ellos nuestro párroco y Vicario de Apostolado Segal D. Jaime Bertodano, delegados, arciprestes y un gran número de sacerdotes de la diócesis, así como seminaristas.

En su homilía, García Beltrán ha subrayado el sentido profundamente espiritual de esta celebración como un retorno al origen de la vocación sacerdotal: «Cada año, cuando nos reunimos para celebrar la Misa Crismal, mi corazón se llena de un gozo y una emoción particular. Es como si el Señor nos convocara de nuevo al origen, al manantial donde brotó nuestra vocación, para recordarnos quiénes somos y para qué hemos sido enviados».

¿Qué es la Misa Crismal?

La Misa Crismal es una de las celebraciones litúrgicas más importantes en la Iglesia Católica, y se lleva a cabo durante la Semana Santa, nuestra diócesis de Getafe se celebra habitualmente el Martes Santo por la mañana. Esta misa tiene un significado profundo y varios aspectos clave que la distinguen.

En primer lugar, durante la Misa Crismal, el obispo se reúne con todos los sacerdotes de su diócesis para renovar sus promesas sacerdotales. Este acto simboliza la unidad del clero con su obispo y refuerza el compromiso de los sacerdotes con su ministerio y con la comunidad a la que sirven.

Además, en esta misa se bendicen los óleos sagrados que se utilizarán a lo largo del año en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, la Unción de los Enfermos y el Orden Sacerdotal. Los tres óleos bendecidos son el óleo de los catecúmenos, el óleo de los enfermos y el Santo Crisma. El Santo Crisma, que es una mezcla de aceite de oliva y perfume, es consagrado por el obispo y se utiliza en los sacramentos que imprimen carácter, Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal.

La Misa Crismal también es una oportunidad para que la comunidad diocesana se reúna y celebre su fe de manera conjunta. Los fieles laicos participan en la Misa, mostrando su apoyo y oración por sus sacerdotes y por la misión de la Iglesia.

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