Recientemente (el curso pasado) se ha puesto en marcha una iniciativa presiosa que consiste en desplazarse a las Residencias de ancianos del barrio y rezar con ellos el Santo Rosario, así como acompañarles un rato. Y son tantas las ganas que han puesto los voluntarios que han conseguido que la iniciativa se mantenga durante el verano.
Se organizan en grupos de cinco personas y se desplazan a las Residencias a rezar y a cantar a la Virgen María. Han creado un grupo de WhatsApp para organizar las canciones que se vayan a cantar, repartir los misterios y ver, según disponibilidad, quiénes pueden ir y a qué hora, sobre todo para organizar el transporte.
Puedes unirte al grupo pinchando aquí: https://chat.whatsapp.com/BCmc2yg9Z2P7D5I0hEDPMa
Rosa, organizadora del grupo, nos ha querido contar su experiencia. ¡Gracias!
Rezar y contemplar los misterios del rosario es una bendición que a veces puede resultar monótona, pero cuando es una oración que nace del corazón y se eleva al cielo, se convierte en una sonrisa infinita y amable. Eso es lo que se vive cada semana en las residencias de Móstoles donde unos voluntarios vamos a rezar el rosario.
Cada miércoles a las 17:15h, en la residencia Casaverde, y todos los jueves a las 18h, en la residencia Emera, un grupo de privilegiados nos sentamos junto a los ancianos formando un coro y uniendo nuestras voces en la oración y en el canto. Esperan nuestra llegada con ansia, y con gran fervor rezan como han estado rezando desde su juventud, compartiendo su fuego interno con nosotros y demostrándonos el poder de la oración para permanecer fieles a Dios y a Mamá María.
Algunos, por su deterioro cognitivo, no recuerdan del todo las oraciones, pero saben seguirlas al rezar en grupo; a otros les hace tanta ilusión cantar juntos que hacen de eco en el estribillo; y todos al finalizar el rosario se despiden contentos y agradecidos con un abrazo, deseando que llegue ya la próxima semana para volver a reunirnos.
Se me ha dado la oportunidad de organizar el rezo del rosario en las residencias, y cada día doy gracias por este regalo. El amor que cada uno entrega, tanto voluntarios como residentes, en cada gesto de cariño, en cada misterio, en el esfuerzo por estar presentes… es hasta palpable. A mí me llena de paz y me da la certeza de saber que estoy donde el Señor me quiere y donde le puedo encontrar.
¡Ojalá sean muchos los que puedan disfrutar de esta gracia! Aunque solo sea un día al mes o al semestre, sois todos bienvenidos. ¡Os encomendamos a todos a las manos de María!
Rosa.
A continuación algunas fotos que han querido compartir nuestros voluntarios.

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