El pasádo sábado 31 de enero de 2026 los miembros de la Congregación Mariana con todos los que quisieron unirse a la convocatoria disfrutaron de un día de oración, formación y convivencia. En este encuentro se compartió una ponencia y posteriormente se debatió llegando a unas conclusiones que publicamos para que todos podamos aprender a tener a María como modelo.
CONVIVENCIA CONGREGACIÓN MARIANA
RESUMEN PUESTA EN COMUN EN GRUPOS
1. ¿Vivo mi vida delante de Dios?, ¿tengo como María la oración presente en mi día a día?
Corremos el peligro de entender la oración como un “checklist” de oraciones o un do it, repitiendo fórmulas sin implicar el corazón. La verdadera oración es poner el corazón en Cristo y hacer las cosas con amor.
La oración delante del Sagrario (tratar al Señor de manera espontánea) es la que más cuesta. Encontrar un momento para estar en la intimidad, con Cristo en el Sagrario, es una forma de demostrar amor, de hablar con Él y de rezar por otros. La oración es una lucha diaria por encontrar tiempo para estar con el Señor. Es de gran importancia tener momentos “sagrados” en el día que se pueden concretar en el ofrecimiento del día (ofrecer el día y tratar de vivir el resto del día con Él) y el recogimiento del día/acción de gracias al final del mismo.
No existe una única forma de orar, porque el encuentro con Dios nace de la realidad personal y familiar de cada uno. La oración puede vivirse en lo cotidiano, en el trabajo, el hogar y las tareas sencillas, especialmente en la etapa de la paternidad, cuando no siempre es posible dedicar largos momentos de oración formal. Dios sale al encuentro en lo cotidiano. Por eso, es fundamental la oración familiar para transmitir la fe y acercar a los hijos a Dios, ofreciendo incluso aquello que cuesta y tratando de incluir al Señor en cada aspecto de la vida. Cuando Él no está tan presente, los días se vuelven más pesados.
Orar es hacer una pausa en la vida para elevarla a Dios, buscando momentos de silencio en medio de un mundo lleno de ruido y reservando un tiempo concreto del día para encontrarse con Él, aun reconociendo la dificultad que supone la oración diaria.
Importancia de vivir en comunidad, rezar por otros miembros de la congregación y por aquellos que más lo necesitan. Tener la tranquilidad y la certeza de que hay otros rezando por mí.
Otorgar al Rosario el valor que tiene, aunque no se rece entero de una vez, sino por partes a lo largo del día. Acostumbrarnos a pedir consejo a la Virgen en las diferentes circunstancias de la vida
2. ¿Qué impulsa mis actos de servicio?, ¿qué busco / espero de ellos?
Los actos de servicio nacen de haber sido amados primero, es necesario estar pegados a la fuente para poder dar. Hago las cosas por amor: por el amor de Dios y de los que me rodean.
De ese mismo amor brota el deseo de “devolver al Señor” todo lo que he recibido, ¿cómo no voy a darme sabiendo que Jesús está en la Cruz porque me ama? Somos instrumentos inútiles con el deseo de servir para dar un fruto que no se marchita. Dios cuenta con el “hágase” de cada uno Actuamos porque Dios lo pide, no por lo que podamos recibir a cambio. No buscamos ni la vanagloria, ni el aplauso, ni buscarnos a nosotros mismos en el servicio. El servicio, cuando está verdaderamente basado en Dios, nos libera del egoísmo. La voluntad de Dios es nuestra plenitud, y esta se da a través de la entrega.
Es importante revisar la intención y ordenar los actos para que permanezca el verdadero fin: el amor (Dios). La fidelidad y la sencillez son clave en el servir. La clave es la vinculación con Cristo: sirvo no tanto por la persona concreta, sino por Cristo y a través de Cristo. Sin esa vinculación, muchas veces no serviríamos a quien nos cuesta o no nos cae bien.
Diferencia entre voluntariado y misiones. La diferencia es el amor, poner a Dios en medio. Pones al servicio lo que traes de allí y lo compartes. Dejar al Espíritu Santo actuar para quitar la vanidad.
3. ¿Es posible servir sin oración?, ¿la vida de oración lleva al servicio?
Se puede ayudar sin fe, pero el servicio cristiano requiere oración. La vida de oración necesariamente debe llevarte al servicio. La contemplación con el Señor, viendo lo que Él ha hecho por ti debe llevarte al servicio. La oración ayuda a mantener la rectitud de intención.
Sin oración, el servicio queda limitado y corre el riesgo de servir a uno mismo. La oración es fuerza e inspiración; me ayuda a ver dónde servir. El servicio sin oración puede convertirse en activismo vacío o sin amor. Marta y María de Betania recuerdan la necesidad de equilibrar acción y oración.
El modelo del servicio cristiano es Cristo, que se da hasta entregar la vida. Es un servicio que el mundo no entiende.
CONCLUSIONES:
Se proponen como conclusiones de las preguntas trabajadas en los grupos:
Primera pregunta:
- Ofrecer el inicio del día al Señor (bien de una manera sencilla y personal, bien con el ofrecimiento de obras…)
- Cuidar la presencia real de Cristo en el Sagrario y tener especial cuidado de la Eucaristía tanto dominical como diaria
- Rezar el Rosario ofreciendo algún misterio por los congregantes que formamos parte de esta congregación mariana.
Segunda/tercera pregunta:
- Revisar mi servicio en los siguientes ámbitos: mi entorno (familia, amigos, universidad…), mi parroquia (limpieza, catequesis…) y hacia afuera (visita las personas mayores que están en las residencias del barrio, visita a los enfermos del Hospital Rey Juan Carlos, bares del barrio…)
- Tras esa revisión personal los sacerdotes están a nuestra disposición para ayudarnos a concretar nuestros actos de servicio en los diferentes ámbitos anteriormente mencionados.
Descargas en formato pdf
- Ponencia: Ponencia: María como modelo
- Puesta en común: Puesta en común: María como modelo
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