El pasádo sábado 31 de enero de 2026 los miembros de la Congregación Mariana con todos los que quisieron unirse a la convocatoria disfrutaron de un día de oración, formación y convivencia. En este encuentro se compartió la ponencia que publicamos a continuación para mayor aprovechamiento de congregantes y cualquiera que quiera tener a María como modelo.
“MARTA Y MARIA – LA VIRGEN MARÍA COMO MODELO DE ORACIÓN Y SERVICIO”
María, modelo de oración
Introducción: María no enseña a rezar con palabras, sino con su vida
“Si queremos aprender a rezar, miremos cómo vive María. No hay mejor forma de aprender a rezar que mirar cómo vive María”.
Cuando hablamos de María como modelo de oración, no estamos hablando de una mujer que “rezaba mucho” en el sentido de decir muchas oraciones. Estamos hablando de una mujer que vivió toda su vida en relación con Dios.
El Papa Francisco lo dice con mucha claridad: María es mujer de oración porque vive delante de Dios, porque todo lo que vive lo pone en sus manos.
Por eso, María no nos enseña tanto qué decir cuando rezamos, sino cómo colocarnos o estar ante Dios.
Rezar es sobre todo una actitud del corazón, no solo rezos vocales.
INDICE:
- MARÍA VIVE EN DIÁLOGO CON DIOS.
- MARÍA ESCUCHA Y GUARDA EN EL CORAZÓN.
- EL “HÁGASE” ORACIÓN DE CONFIANZA TOTAL.
- LA ORACIÓN QUE SE HACE SERVICIO: EL «SERVICIO DE ESTAR».
- EL MAGNÍFICAT: ORACIÓN ALABANZA Y MEMORIA.
- MARÍA ORA TAMBIÉN EN LA DIFICULTAD.
- MARÍA ORA CON LA IGLESIA Y POR LA IGLESIA.
1. MARÍA VIVE EN DIÁLOGO CONSTANTE CON DIOS
María vive en un diálogo continuo con Dios.
Su oración no es algo puntual ni reservado a momentos especiales: atraviesa toda su vida. La encontramos rezando:
- En la alegría, en la Anunciación y en el Magnificat
- En la vida cotidiana, en Nazaret, en el silencio de lo ordinario
- En el dolor, al pie de la Cruz
El Papa Francisco subraya que María: escucha, dialoga y guarda silencio. Rasgos de su oración: Escucha, Silencio, Disponibilidad, Apertura total a Dios
Su oración es sencilla, pero radical. Rezar como María es decir:
“Señor, lo que Tú quieras, cuando Tú quieras y como Tú quieras”.
Es una oración breve, pero que supone poner la vida entera en manos de Dios. La oración no nos saca de la vida: nos ayuda a vivirla mejor.
2. MARÍA ESCUCHA Y GUARDA EN EL CORAZÓN
Uno de los rasgos más bellos de la oración de María es su capacidad de escuchar. El Evangelio dice: “María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón”.
María no reacciona impulsivamente. No pretende entenderlo todo enseguida. Guarda, medita, deja que Dios actúe.
En Anunciación:
- María escucha al ángel → no interrumpe, no controla.
- Hace preguntas, pero no pone condiciones.
- Su gran oración:
“Hágase en mí según tu palabra”
Nuestra oración muchas veces está llena de ruido. María nos enseña:
- el silencio que confía,
- el silencio que deja actuar a Dios.
la oración no siempre aclara todo, pero va transformando el corazón, aprender a no tener siempre la última palabra en la oración.
El silencio de María no es vacío: está lleno de fe.
3. EL “HÁGASE”: ORACIÓN DE CONFIANZA TOTAL
En la Anunciación:
“Hágase en mí según tu palabra”.
- Este “hágase” no es resignación ni pasividad.
- Es un acto supremo de fe, Disponibilidad total, Confianza sin seguridades previas
María:
- no entiende todo lo que va a suceder,
- intuye que su sí traerá pruebas duras y sufrimiento
- y aun así rechaza el miedo y confía
El Papa Francisco dice que María, en esos pocos instantes, ha sabido abrirse a la voluntad de Dios incluso en la incertidumbre.
Esta es la oración que necesitamos cuando:
- la vida se complica,
- no tenemos respuestas,
- no controlamos lo que viene.
Rezar no es pedirle a Dios que haga mi voluntad, sino aprender a confiar en la suya.
4. LA ORACIÓN QUE SE HACE SERVICIO: EL “SERVICIO DE ESTAR”
La oración auténtica nunca encierra a María en sí misma. Al contrario: la pone en camino.
Después de la Anunciación, María va a visitar a Isabel. No va solo a “hacer cosas”. Va a estar: cercana, atenta, disponible. El texto lo llama muy bien: el servicio de estar.
Esto nos enseña que:
- la oración no huye de la realidad,
- la oración nos vuelve más atentos a los demás.
Rezar bien nos hace más humanos, no más distantes.
5. EL MAGNÍFICAT: ORACIÓN DE ALABANZA Y MEMORIA
El Magníficat no es una oración improvisada. Nace de una vida empapada de la Palabra de Dios. María ora con la Palabra de Dios.
María ora recordando: lo que Dios ha hecho,su fidelidad a lo largo de la historia,su atención a los pequeños y a los pobres.
En el Magníficat, María: alaba, agradece, espera. Y lo hace en nombre de todo un pueblo, no solo por ella.
María nos enseña a rezar recordando que Dios es fiel.
Rezar es recordar lo que Dios ha hecho y sigue haciendo.
6. MARÍA ORA TAMBIÉN EN LA DIFICULTAD
Del pesebre a la cruz. María acompaña a Jesús durante toda su vida:
- en el nacimiento,
- en la vida pública,
- hasta la cruz.
María no siempre entiende. En la cruz no habla: permanece.
Oración silenciosa, madura, fiel, llena de amor
Esto nos enseña que:
- Orar es simplemente estar con Dios, incluso en el dolor.
- El silencio también es oración.
7. MARÍA ORA CON LA IGLESIA Y POR LA IGLESIA
María no es una figura aislada. Reza con la Iglesia y en la Iglesia.
La vemos en el Cenáculo:
- Presente, con los discípulos,
- En oración, esperando al Espíritu Santo,
- rezando como una más de la comunidad.
El Papa Francisco recuerda que María:
- Humilde sierva, siempre señala a Jesús: “Haced lo que Él os diga”.
- es Madre y discípula al mismo tiempo.
María, dimensión materna:
- reza con nosotros,
- reza por nosotros,
- incluso por quienes no rezan.
María une, no separa.
CONCLUSIÓN
María es modelo de oración porque: escucha, confía, sirve, alaba, permanece y rezaen comunión.
Si aprendemos a rezar con María, aprendemos a vivir como hijos, con el corazón abierto a Dios y a los demás.
María, modelo de servicio
ACTITUD DE SERVICIO:
Toda vida auténticamente cristiana está orientada hacia el AMOR:
- Definición: AMAR ES SERVIR, SERVIR ES RENUNCIA DE MI MISMO
- Dimensiones del amor: tiene dos dimensiones: amar a los hombres y amar a Dios.
Para que sea menos difícil tenemos el ejemplo perfecto de amor, servicio y renuncia: LA VIRGEN. Todo esto lo vemos reflejado y sintetizado en el pasaje de la Visitación a Santa Isabel:
Ponerse en camino implica desinstalarse, salir de uno mismo, exponerse a las adversidades del camino, perder tu tiempo.
Es ahí donde entendemos la caridad → salir de mi comodidad para ir al otro, que me necesita, me interpela, me espera. No hay que reflexionar mucho al hacer la caridad, porque encontraremos siempre motivos para no movernos.
María ama y por eso escuchó la voz del amor que le pedía ayudar a Isabel. María aquí es la Virgen servicial, la que no duda en abrirse a los demás para compartir sus alegrías y dolores. La servidora del Señor se hace servidora de sus semejantes
PERFECCION DEL SERVICIO FRATERNO DE MARIA:
Ayuda a Isabel, intercede por los novios en Caná, la que en el Calvario sufre por todos, la que entrega lo mejor
de sí misma para la formación de la primera comunidad cristiana…la perfección de María radica en la perfección de su servicio. Ella no se queda contemplando solo su vida, sino que amplía la mirada y percibe la acción de Dios en todo el mundo. La fe de María es capaz de percibir el paso del Señor en su itinerario personal y colectivo.
María acoge la Palabra y la entrega al mundo.
MARÍA COMO MODELO DE:
- Disponibilidad: En el pasaje de la Anunciación la Virgen entabla conversación con el ángel → apertura a Dios que llega de manera sorpresiva
- Oración
- Servicio: Su servicio incondicional fue el testimonio que dejó a Jesús. Ejemplo de ayuda a los demás. Aprendió de ella lo que es servir sin condiciones, sin esperar nada a cambio, un servicio por amor.
“Quien ama está libre y nada le entorpece, A quien ama, nada le pesa, nada le
cuesta, emprende más de lo que puede. Sólo quien ama puede comprender la voz
del amor” (Kempis)
Puedes descargar el documento en pdf pulsando aquí: Ponencia: María como modelo
Puedes leer también:
