El pasádo sábado 31 de enero de 2026 los miembros de la Congregación Mariana con todos los que quisieron unirse a la convocatoria disfrutaron de un día de oración, formación y convivencia.
A continuación los testimonios y las fotos. ¡Gracias por compartirlo!
Un día en familia en la casa de Betania, así es como comenzó Jaime, nuestro párroco y consiliario de la Congregación, a exponer los puntos para nuestro rato de oración.
Así es como yo me siento en la Congregación, como en una familia, apoyado y compartiendo mi vida, en los momentos buenos y malos, y así es como estuvimos todo el día compartiendo el trabajo de Camila y de Marina que nos expusieron como María es Modelo de Oración y de Servicio, primero con una reunión por grupos donde comentamos lo que había expuesto y luego con la puesta en común de todos los grupos.
Por supuesto, también compartimos la comida, en un ambiente familiar donde todo era para todos, y la Eucaristía y el Rosario, pilares fundamentales de todo Congregante.
Jorge.
El sábado la Virgen nos regaló un día de sol en medio de estos días de lluvia, un día de luz en medio de la rutina acelerada, un momento de oración, de descanso con ella en la casa de Betania para escuchar al Señor.
Durante la jornada pudimos escuchar las ponencias de Camila y de Marina que nos hablaban de la Virgen como modelo de oración y servicio. Contestamos a preguntas que nos llevaban a revisar nuestros actos de acción y contemplación a la luz de sus palabras.
Gracias a esta jornada pudimos escuchar una vez más cuanto nos pide el Señor estar en servicio y en oración, que las dos cosas van unidas de la mano.
Ver cuantas personas tenemos a nuestro alrededor que necesitan de Él y a los que no puede llegar si no es con nosotros como instrumento, pero para ello es muy necesaria la oración, una oración llena de humildad, amor y acogimiento de su palabra aunque muchas veces no entendamos del todo, una oración con el corazón dispuesto a servir como el de la Virgen.
María.
El sábado pasado tuvimos la suerte de vivir una convivencia muy especial con la Congregación Mariana. Fue un día para parar el ritmo, encontrarnos con el Señor y cuidar la vida de comunidad, poniendo a María en el centro de todo lo vivido.
Comenzamos la jornada con un rato de oración frente al Santísimo, un momento de silencio y recogimiento que nos ayudó a situarnos, a escuchar y a preparar el corazón para el resto del día.
A continuación tuvo lugar el congreso, preparado por Marina y Camila, en el que reflexionamos sobre la virtud de la oración y el servicio a partir de la escena de Betania, con María y Marta como referentes. Fue un espacio de formación profundo y cercano, que nos ayudó a preguntarnos cómo vivir estas actitudes en nuestra vida diaria.
Después nos reunimos por grupos para compartir y poner en común las reflexiones a partir de unas preguntas. Estos momentos fueron muy enriquecedores, ya que permitieron el diálogo, la escucha y el acompañamiento entre los congregantes.
La Eucaristía fue el centro de la mañana, seguida de la comida compartida, que nos regaló un rato sencillo y alegre de convivencia. Por la tarde, volvimos a juntarnos todos para una puesta en común de lo trabajado y compartido en los distintos grupos, recogiendo la riqueza de lo vivido a lo largo del día. Terminamos la convivencia rezando juntos el rosario, poniéndonos una vez más en manos de la Virgen.
Me llevo la sensación de que María nos sigue pidiendo, como congregantes, una vida de entrega, de oración sincera y de servicio a los demás. Fue un día muy mariano, cuidado y vivido con profundidad, que nos anima a seguir caminando juntos y creciendo como comunidad.
Carlos
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